La empresa paraestatal Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), hoy conocida como Alimentación para el Bienestar, se encuentra en el centro de un escándalo de corrupción que involucra desvíos millonarios en su delegación Michoacán. Se estima que el daño patrimonial ascendería a más de 620 millones de pesos, que presuntamente fueron malversados bajo la administración del exdiputado de Morena Feliciano Flores Anguiano.
El tema ya ha llegado a oídos de la Fiscalía General de la República (FGR), que ha abierto una investigación sobre los posibles desfalcos cometidos en las cuentas de Segalmex, pero también sobre el saqueo de las bodegas de la paraestatal, donde los productos destinados a la población más vulnerable habrían desaparecido sin dejar rastro.
El modus operandi detectado por la Auditoría Superior de la Federación es alarmante: reportes falsos sobre la salida de miles de toneladas de alimentos de Segalmex a Diconsa que, sin embargo, nunca llegaron a su destino. En muchos casos, cuando Diconsa solicitaba la devolución de productos entregados, estos nunca fueron restituidos, lo que generó un desfalco de proporciones millonarias. De este modo, no solo se afectó el erario, sino que también se creó un mercado negro de productos alimenticios que debían haber sido distribuidos a los sectores más pobres del país.
Segalmex se constituyó como un pilar de la política social de López Obrador, pero en la práctica se convirtió en un botín para funcionarios corruptos que operaron con impunidad bajo la sombra de la Cuarta Transformación. Se estima que durante su gobierno, los desvíos dentro de Segalmex superaron los 12 mil millones de pesos, lo que convierte a este escándalo en uno de los más grandes en la historia reciente del país, por encima del famoso caso de la Estafa Maestra en el sexenio de Enrique Peña Nieto, con un saldo de 7 mil millones de pesos de la Secretaría de Desarrollo Social.