Dos meses después de solicitar licencia como gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya permanece fuera de la vida pública. El morenista no ha reaparecido en actos oficiales y sus únicas manifestaciones públicas han sido a través de redes sociales, mientras continúan las repercusiones por las graves acusaciones que enfrenta en Estados Unidos.
La ausencia de Rocha Moya ha alimentado los cuestionamientos sobre la conducción política de Sinaloa. También permanecen desaparecidos integrantes de su círculo más cercano, entre ellos su hija Eneyda Rocha, quien continúa al frente del DIF estatal, pero sin encabezar actividades oficiales. La gobernadora interina, Yeraldine Bonilla, ha sostenido que el mandatario permanece en la entidad, aunque no ha sido visto desde que dejó el cargo.
El caso escaló a finales de abril, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer acusaciones contra Rocha Moya y otros funcionarios sinaloenses por presuntos vínculos con en narcotráfico y delitos relacionados con armas. El morenista solicitó licencia bajo el argumento de no interferir en las investigaciones y aseguró que acudiría ante la Fiscalía General de la República para colaborar con las autoridades. Sin embargo, su comparecencia no fue documentada públicamente.
Mientras tanto, Morena enfrenta un nuevo costo político por el caso. La permanencia de Rocha Moya fuera del escenario público ha mantenido abierta la polémica y ha dado argumentos a la oposición, que cuestiona la falta de información sobre su situación jurídica y política. A ello se suma el contexto de violencia que persiste en Sinaloa, donde legisladores opositores han criticado la ausencia del gobernador con licencia y la incertidumbre sobre el rumbo de la administración estatal.
A dos meses de distancia, el caso sigue sin ofrecer respuestas claras. Rocha Moya continúa sin aparecer, las investigaciones mantienen su curso y Morena enfrenta uno de sus episodios más vergonzosos, en medio de cuestionamientos sobre la transparencia, la rendición de cuentas y la estabilidad política en Sinaloa.
